La Junta consolida el centro de biotecnología con una inversión de 690.000 euros y la captación de fondos europeos para los proyectos LIFE Chestnutrap y Multicas. La instalación, clave para el sector castañero berciano, ya produce el control biológico contra la avispilla y desarrolla genética de vanguardia.
Castilla y León refuerza su posición como potencia en bioeconomía. El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha visitado hoy las instalaciones de Cesefor en León (antiguo Inbiotec), un centro que tras su rescate en 2022 se ha convertido en el referente nacional de investigación aplicada al territorio, con un impacto directo y vital en la comarca del Bierzo.
El “ejército biológico” que protege los sotos del Bierzo
Uno de los hitos más relevantes para la economía berciana es la producción propia de Torymus sinensis. Este parasitoide, esencial para combatir la plaga de la avispilla del castaño, ha pasado de ser importado de Italia a producirse íntegramente en este laboratorio. Este avance garantiza una respuesta rápida y adaptada a las necesidades de los productores locales, quienes ven en la biotecnología su mejor aliado para la viabilidad de sus cultivos.
Inversión y fondos europeos: Proyectos LIFE
El centro, que cuenta con 1.500 metros cuadrados y un equipo de 17 especialistas de alta cualificación, gestiona una inversión autonómica de 690.000 euros (2023-2026). A esto se suma la captación de más de un millón de euros de financiación europea para proyectos estratégicos como:
- LIFE Chestnutrap y Multicas: Iniciativas orientadas a la gestión forestal sostenible y la valorización de los ecosistemas del castaño en El Bierzo.
- Detección molecular: Herramientas de vanguardia para la vigilancia fitosanitaria y la detección de patógenos forestales antes de que se conviertan en plagas incontrolables.
El epicentro de la Mesa del Castaño
Cesefor no solo investiga, sino que vertebra el sector al ejercer la secretaría técnica de la Mesa del Castaño del Bierzo y de la Red Estatal del Castaño. Desde sus laboratorios se trabaja en la catalogación genética de castaños centenarios y en la transferencia tecnológica hacia los productores, asegurando que la ciencia no se quede en el microscopio, sino que llegue a la raíz del soto.

