El Grupo Socialista critica que el nuevo espacio de esparcimiento y piragüismo de Ponferrada continúe cerrado meses después de su fecha de apertura. Alertas por actos vandálicos en las casetas de apoyo y descontrol en los plazos técnicos de retirada del embarcadero desmontable.
La ordenación del entorno fluvial y el despliegue de infraestructuras de uso turístico y deportivo en Ponferrada vuelven a centrar el debate técnico sobre la gestión del gasto público. El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Ponferrada ha emitido una pormenorizada denuncia pública en la que califica de “incomprensible y carente de planificación” la situación en la que se encuentra la nueva zona de esparcimiento y base náutica del río Sil. Esta intervención civil, que ha conllevado un desembolso presupuestario consolidado superior a los 380.000 euros, evidencia según la oposición una ausencia total de proyecto real para la ciudad, al mantener cerradas unas instalaciones meses después de la culminación física de las obras.
Desde las filas socialistas inciden en que la retención de un activo público terminado lesiona el principio de rentabilidad social de las inversiones. “Las partidas presupuestarias tienen sentido cuando prestan de forma efectiva un servicio ordinario a los vecinos y vecinas de Ponferrada. No es razonable bajo ningún criterio técnico que una obra civil terminada permanezca clausurada durante meses. Cada jornada que estas instalaciones continúan inutilizadas representa un día en el que el capital público invertido deja de cumplir su función de dinamización”, argumentó el portavoz de la oposición.
De playa fluvial a zona de esparcimiento sin oferta deportiva real
El proyecto original fue publicitado por el equipo de gobierno de coalición (PP y CB) como una transformación integral del entorno fluvial del río Sil, anunciando la implantación de una zona de esparcimiento, un embarcadero flotante para disciplinas náuticas, una base técnica para la práctica del piragüismo, sistemas de iluminación eficiente, mobiliario urbano y nuevos usos de atracción turística. Sin embargo, la inspección de campo realizada por los técnicos del PSOE describe una realidad marcada por la inactividad y el deterioro prematuro de los elementos constructivos.
La denuncia destaca de forma específica el impacto del vandalismo en la zona. La caseta de madera diseñada para servir de almacén logístico y apoyo técnico a las actividades deportivas ya ha sufrido asaltos y desperfectos materiales antes de su inauguración oficial. Los socialistas recuerdan que el ejecutivo municipal justificó el gasto alegando la puesta en marcha de un sistema digital de reservas automatizadas para el uso de embarcaciones cuya fecha de inicio se fijó originalmente para el pasado mes de marzo, sin que a día de hoy exista ninguna plataforma operativa ni oferta real de uso para la ciudadanía o los clubes deportivos de la comarca.
Incumplimientos técnicos en el calendario del embarcadero desmontable
El análisis del pliego de condiciones y la documentación técnica del proyecto destapa, según el PSOE, severas deficiencias en el control y mantenimiento de las estructuras instaladas en el cauce. La infraestructura del embarcadero posee por contrato un carácter estrictamente desmontable, limitando su periodo de anclaje físico a una franja de cinco meses al año, comprendida de forma taxativa entre mayo y septiembre para evitar el impacto de las crecidas invernales del Sil.
A pesar de lo estipulado en la memoria técnica, el gobierno local no ejecutó la retirada de la estructura flotante durante los meses de invierno. Desde el PSOE atribuyen esta anomalía a la “dejadez, improvisación y apatía habitual con la que se maneja este equipo de gobierno”, lo que expone a un desgaste acelerado a una obra de cerca de 400.000 euros.
Los socialistas concluyen comparando la situación de la capital berciana con la de otros municipios de la comarca del Bierzo, que han consolidado sus cauces mediante playas fluviales operativas que actúan como verdaderos motores de empleo, hostelería y turismo rural. “Sustituyeron un proyecto transformador y demandado por generaciones de ponferradinos —como era la playa fluvial original— por una actuación sin ambición ni visión de futuro, y el resultado es dinero público tirado al río”, zanjaron.



