El conjunto de Mehdi Nafti desaprovecha una ventaja numérica de más de 45 minutos por la expulsión de Iker Luque y firma tablas (0-0) frente al filial de Fernando Torres. Los bercianos gozaron de las mejores ocasiones en las botas de Slavy y Calderón, obligándose a ganar en Alcalá de Henares al no existir tanda de penaltis por la clasificación regular.
La batalla definitiva por el retorno al fútbol profesional se resolverá en territorio madrileño. La SD Ponferradina no pudo pasar del empate sin goles (0-0) ante el Atlético Madrileño en el encuentro de ida de la primera eliminatoria de los playoffs de ascenso a Segunda División. El Estadio Municipal El Toralín, que registró una de las mejores entradas de la temporada con una afición blanquiazul volcada desde los aledaños, fue testigo de un choque de alta intensidad táctica, disputas físicas al límite y una falta de acierto de cara a portería que deja el veredicto final completamente abierto para el próximo sábado 6 de junio de 2026.
El guión del partido ofreció un escenario sumamente favorable para los intereses del cuadro dirigido por Mehdi Nafti. Antes del descanso, el filial colchonero, comandado en el banquillo por el histórico Fernando Torres, se quedó en inferioridad numérica por la expulsión con tarjeta roja directa de su atacante Iker Luque. A pesar de disputar toda la segunda mitad con un futbolista más sobre el verde y quemar las naves en el tramo final con una ofensiva total, la escuadra berciana se topó con la solvencia del guardameta visitante Esquivel y con su propia precipitación en el remate final.
Intercambio de golpes y tensión en el primer acto
Los compases iniciales del encuentro evidenciaron que el filial rojiblanco no se iba a amedrentar por el ambiente hostil de El Toralín. El Atlético Madrileño fue el primero en probar los reflejos de la zaga local mediante un golpeo desviado de Rafa Llorente en la frontal del área y, posteriormente, con una clara acción combinada donde el propio ariete se plantó en zona de peligro, obligando al meta blanquiazul Andrés Prieto a intervenir de forma providencial con los pies. Superada la media hora de juego, un libre directo colgado al área acabó en las botas de Boñar, cuyo potente disparo lejano fue desviado a saque de esquina por la retaguardia ponferradina.
Por su parte, la Deportiva replicó con transiciones rápidas y jugadas de estrategia. La primera ocasión clara del bando local nació a balón parado con un testarazo elevado del central Germán Nóvoa, quien consiguió zafarse de su marca para rematar solo ante Esquivel. Acto seguido, un centro medido de Calderón desde la banda derecha no pudo ser conectado con precisión por el capitán Borja Valle, extremadamente activo y motivado durante toda la noche. La grada llegó a celebrar un mano a mano de Slavy que se estrelló en el cuerpo del portero atlético, pero la acción fue inmediatamente invalidada por el cuerpo arbitral por posición de fuera de juego.
Conforme avanzaban los minutos, el duelo adquirió un cariz bronco y subterráneo. Las disputas físicas se multiplicaron, desatando pequeñas tanganas que el colegiado Javier Figueiredo cortó por lo sano amonestando al visitante Arnau Ortiz y al local Borja Vázquez. Justo antes del entretiempo, en pleno estallido de tensión en la medular, Iker Luque vio la cartulina roja directa tras una refriega con Esquerdo, dejando al filial madrileño con diez efectivos y expulsando también a un miembro del cuerpo técnico de Torres. Con el ambiente encendido, la Ponferradina rozó el gol con una vaselina sutil de Calderón y un remate en boca de gol del propio extremo tras un centro lateral de Andoni López que se marchó lamiendo el poste.
Asedio sin recompensa en la segunda mitad
El arranque del segundo acto confirmó el monólogo ofensivo que Nafti había diseñado para aprovechar la superioridad numérica. Esquerdo probó fortuna con un disparo raso desde la frontal y Fede San Emeterio ejecutó un latigazo que impactó de lleno en el pecho de un defensor madrileño cuando ya buscaba la red. El delantero Slavy se erigió en la referencia absoluta del ataque berciano, disponiendo de dos ocasiones francas consecutivas tras pases de la muerte de un Borja Valle que ejerció de motor espiritual del equipo.
Pese al asedio local, el Atlético Madrileño demostró su peligro en transiciones verticales rápidas. A la contra, Julio Díaz envió un esférico alto y el omnipresente Rafa Llorente estuvo a punto de silenciar El Toralín en una contra vertiginosa; Andrés Prieto tuvo que salir al límite del área para desviar la trayectoria del balón y evitar el remate final a puerta vacía del ariete colchonero.
En los últimos diez minutos, Mehdi Nafti reconfiguró por completo el dibujo táctico introduciendo savia nueva con la entrada de Abdoulaye Keita, Erik Morán, Xemi Fernández y el delantero Cortés, retirando de forma fulminante a Eugene Frimpong a los pocos minutos de haber ingresado en el campo. Keita dinamizó el carril diestro y sirvió un balón medido que Esquerdo mandó por encima del travesaño. En el tiempo de prolongación, el propio Keita no logró controlar un pase filtrado cuando se disponía a encarar en solitario al portero Esquivel, decretándose el 0-0 definitivo que traslada todo el desenlace de la eliminatoria al Centro Deportivo de Alcalá de Henares.
